Ciencia

Curiosidades sobre la Luna

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Desde que Julio César dispuso que el imperio romano siguiera un calendario solar en lugar del antiguo calendario lunar, la humanidad ha estado siempre fuera de sincronía con la luna.

La luna está bastante presente en nuestros pensamientos, pero de hecho, no es tan grande como la imaginamos. Harían falta 105,050 objetos del mismo tamaño para cubrir completamente el cielo.

La luna y sus misterios

Los falsos atributos

También su brillo es en buena parte una ilusión. Debido a que nunca pasamos directamente de la luz solar a la luz lunar, apreciar la diferencia en intensidad es difícil.

Es bueno señalar que el sol es 450,000 veces más brillante que la luna llena. La superficie de nuestro satélite es más oscura que el asfalto. Pese a ello la luna, al acercarse a su fase llena, es tan centelleante como para blanquear los famosos meteoros de Perseide, que tanto encantan a los exploradores.

La luna sólo nos muestra una cara pues gira sobre su eje en el mismo período en que orbita la tierra. La velocidad de su lento giro axial es de 16 kilómetros por hora en la línea del ecuador.

Si la luna acatara las pautas de los grandes satélites del sistema solar y orbitara sobre el ecuador de su planeta madre, atravesaría el Cinturón de Orión cada mes.

En cambio, ignora la inclinación de la tierra y gira en torno al globo siguiendo el mismo esquema que los planetas, atravesando constelaciones del zodiaco y ofreciendo vívidas conjunciones planetarias, como su extraordinaria reunión con Júpiter y Saturno el 23 de agosto.

Inclusive la orientación de la luna es inusual. Se halla en línea recta en relación con el sol. Su falta de inclinación permite que las depresiones en los polos se mantengan eternamente en las sombras.

Esas oscuras regiones son tan frías que podrían albergar miles de millones de toneladas de hielo. Una conveniente fuente de agua que podría cambiar drásticamente el curso de las exploraciones espaciales.

Parte de lo que oculta

La superficie de la luna está cubierta por un suelo que tiene la consistencia del talco. La mezcla de silicona y oxígeno en sus piedras es similar a la composición de la corteza terrestre.

Muchos científicos sustentan la hipótesis de que la luna habría sido en tiempos remotos parte de nuestro planeta, y que habría sido lanzada al espacio tras una espectacular colisión entre la tierra y un planeta del tamaño de Marte.

El núcleo de la luna es sólido, esencialmente, un cristal gigantesco. Eso hace que nuestro satélite natural se estremezca cada vez que un gran meteoro o algún navío espacial no tripulado chocan contra su superficie. En esas ocasiones, toda la luna vibra durante horas como un gong gigantesco.

Afortunadamente, el sonido no puede viajar a través del abismo espacial. De lo contrario, nuestro ruidoso vecino podría mantenernos despiertos en esas noches en que soñamos con la luna.

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